Vía McIntyre- Colton a las Grandes Jorasses. ED, 1200mt, VI, 5, M5.

Este otoño las Jorasses han sufrido un asedio casi continuo debido a las magníficas condiciones en las que ha estado la montaña. Al verano terriblemente malo le siguió un otoño muy  seco y cálido que hizo que muchas cordadas pusieran su mirada en los grandes itinerios de las Grandes Jorasses. El efecto llamada estaba servido, buenas condiciones y huella bien marcada para la complicada bajada son sin duda dos ingredientes que “facilitan” tomar la decisión se escalar una gran “course” como la McIntyre- Colton.


La aproximación nos deja ver que los rumores, como no podía ser de otra manera, son ciertos. La pared parece estar en muy buenas condiciones, sin duda nada que ver con mi anterior intento de hace unos años.



Después de caminar  2h 30min dejamos un zulo con el material para no tener que subirlo por las escaleras que dan acceso al refugio de Leschaux (2450m).


El día 31 de octubre el despertador suena a la 1:00h. Desayunamos con más necesidad que hambre y nos ponemos en marcha, la jornada promete ser bien larga…y por si fuera poco un despiste en el glaciar hace que lleguemos casi hasta la base de la vía Eslovena. Recalculamos como si fuésemos un tom-tom, pero esto nos supondrá perder la “pool” en el puesto de salida. Comenzamos la vía de día y con un cierto retraso sobre los previsto.




En la primera rampa dejamos atrás a la pareja de Polacos, ¡Joder qué recia la Polaca!. Y la otra cordada que iba por delante se desvía a la derecha hacia la Bonatti-Vaucher. Estamos de suerte, ¡la vía entera  para nosotros solitos!


Después de un largo ensamble (300m a 60º) llegamos a la goulotte central está en unas condiciones estupendas. Dos largos a 85-80º nos depositan de nuevo en otra campa de 60º antes de llegar al crux de hielo.


El largo central de hielo está muy picado y, aunque no se puede casi asegurar, no está demasiado difícil de escalar. La ausencia de emplazamientos sólidos para los tornillos hacen que Jorge tenga que templar bien los nervios.


En los mixtos tomo el relevo a mi amigo Jorge que nos ha llevado hasta aquí como lo que es, ¡un auténtico titán!. Y como ellos no llevan cámara, son así de mediáticos, jajaja, pues no hay fotos. Los 9 largos de mixto, que la mayoría los tendremos que escalar de noche, nos dejan en la misma cumbre de la punta Walker (4208m).


El vivac en la cumbre nos deparará lo mejor de la actividad: un amanecer increible sobre el macizo del Mont-Blanc.



En poco rato nos da el sol y nos ponemos en marcha, la bajada será larga y no hay tiempo que perder. Tenemos un margen corto de buena nieve entre que se quite la helada nocturna y se ablande demasiado por el sol.


La bajada es bonita y variada. Glaciar, destrepes en nieve, en roca, algún corto rapel… casi 3000 mts de desnivel para disfrutar de nuestro cansancio, de nuestra alegria por haber cumplido un sueño. Hablamos poco, casi nada. La mente discurre entre la satisfacción y el deseo de llegar a la carretera que discurre por el  Vall Ferret.




Desde la terraza del refugio de Boccalatte (2804m) se tiene una vista privilegiada del glaciar de Planpincieux. Desde aquí el valle baja vertiginoso por escaleras metálicas y resaltes,entre morrenas, rocas aborregadas y finalmente pastos alpinos hasta que llegamos a los bosques de alerces y la carretera. Desde donde haremos dedo hasta Courmayeur.


La cumbre de las Grandes Jorasses cada vez más lejos y el siguiente reto cada vez mas cerca pero de momento los pies piden a gritos un merecido descanso.


Actividad realizada por Jorge Valle, Jose Manuel Palacios “Bolo”, y Nacho Burgués.